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La IA puede crear una página web en minutos.
Hacerla crecer es otra historia.

Hace apenas un par de años, cuando un cliente necesitaba una página web, la conversación casi siempre empezaba igual: definir objetivos, hablar del diseño, preparar contenido y desarrollar el sitio. Hoy esa conversación ya no siempre empieza igual. De vez en cuando llega algún cliente que ya trae una página funcionando porque decidió crearla con inteligencia artificial. No son la mayoría. Hoy representan, aproximadamente, dos de cada diez proyectos que recibimos, pero son suficientes para notar que algo está cambiando en la forma en que las empresas construyen su presencia digital.

Y la verdad es que no me sorprende. Si yo estuviera iniciando un negocio, no supiera nada de WordPress, CSS o HTML y existiera una herramienta capaz de generar una página web en cuestión de minutos por una fracción del costo de un desarrollo tradicional, probablemente también la probaría. Para muchos emprendedores tiene todo el sentido del mundo: obtienen un sitio agradable, publican rápido y pueden concentrarse en vender.

Lo interesante es que casi ninguno de esos clientes regresa porque la página esté mal hecha.

Regresan porque el negocio siguió avanzando y, con él, aparecieron necesidades que no existían el día que hicieron clic en “Publicar”. Empiezan a necesitar integrar un CRM, medir mejor sus campañas, personalizar formularios, instalar código específico o desarrollar funcionalidades que simplemente no estaban contempladas cuando la página fue creada. Es ahí donde la conversación deja de girar alrededor de la inteligencia artificial y vuelve a centrarse en algo mucho más importante: entender qué necesita realmente el negocio.

Personalmente utilizo la inteligencia artificial todos los días. No la utilizo para reemplazar mi criterio ni para que haga mi trabajo por mí. La utilizo como una herramienta más: para investigar, resolver dudas, explorar alternativas, organizar ideas y acelerar parte del trabajo. Sin embargo, las decisiones importantes siguen dependiendo de las personas. Ninguna herramienta conoce los objetivos de un negocio, entiende a sus clientes o puede decidir cuál es el mejor camino para hacerlo crecer.

Tengo la impresión de que dentro de unos años veremos muchas más empresas llegar con una primera versión de su sitio creada por IA. Lo interesante no será cómo construyeron esa primera versión, sino cómo lograron que evolucionara conforme creció su negocio. Creo que ahí seguirá estando la diferencia.

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